viernes, julio 03, 2009

conducta ley





--Por buenas que sean, las leyes son invariablemente torpes. Por eso se deben poner en tela de juicio o impugnar su aplicación. Y hacerlo, la práctica constante de hacerlo, corrige su torpeza y contribuye a la justicia.
--Hay leyes malas que legalizan la injusticia. Esas leyes no son torpes, pues cuando se aplican imponen exactamente aquello que se pretendía hacer respetar al establecerlas. Y éstas hay que ignorarlas o desacatarlas; hay que oponerles resistencia. Pero, claro está, compañeros, nuestra resistencia es torpe.


John Berger
De A para X
Alfaguara, 2009

miércoles, junio 10, 2009

conducta hay





hay que tener plena conciencia de la muerte
hay que imaginarse que la muerte no está allí
hay que faltarle el respeto, maldecirla
hay que hacer méritos por si luego hay examen
hay que practicar rituales distractivos
hay que buscar trascenderla en vida y obra
hay que convencerse de que es un largo sueño
hay que dedicarle continuas efemérides
hay que matarla
hay que vivir
hay que amar vivir
hay que amar

viernes, mayo 29, 2009

la iglesia, el feto, el niño






--Al cardenal español Antonio Cañizares le parece que el aborto de fetos de menos de trece semanas es un asunto mucho más grave que “lo que ha podido pasar en unos cuantos colegios”, por esto que se supo hace unos días: miles de niños abusados por curas en las escuelas católicas de Irlanda. Cada tanto se destapa alguna olla espeluznante, de estas que cocinan en las penumbras y el miedo estos tipos disfrazados con mantelería, y aparecen ahí dentro las perversiones que devienen de la pretensión de ordenar pitos en huelga hasta la eternidad y más. Hace cinco años, en el cristianísimo Estados Unidos de Norteamérica, se conocían otros miles de casos denunciados. Un panorama algo más amplio y milenario da el escritor colombiano Fernando Vallejo en La puta de Babilonia; un paseo por la gesta española en el rubro puede darse en las páginas de Pederastia en la iglesia católica, del periodista Pepe Rodríguez; un caso argentino casi a punto de sentencia es el del benefactor de Felices los niños, padre Grassi. No hay noticias fehacientes, a lo largo de la historia, de las reflexiones que dios hace sobre sus pastores ahí mismo, en directo, mientras observa a través de sus monitores cómo suceden estas cosas que hacen con pibitos. Las calaveras y las cenizas dispersas por el planeta tierra a lo largo de siglos tampoco dan indicios concluyentes sobre perdones o condenas, paraísos o infiernos. Y no se sabe, tampoco, si dios putea o avala los sucesivos cambios e interpretaciones que sobre su palabra fueron haciendo apóstoles, pastores, papas, cardenales y otros pájaros, hasta llegar a este Benedicto y su amigo Cañizares, que vive con Ratzinger desde hace unos meses en Vaticano, Roma (y a propósito, se cuenta que de ahí eran los que liquidaron al Jesús). Por ahí dios perdió contacto, nomás. En relación a la relación entre su palabra y los pitos y sus pastores, parece que durante largos siglos podían usarlos para el sexo amoroso sin castigos divinos. Usarlos con castigos, dice Cañizares, aunque le arruine la vida a unos nenes, no es a fin de cuentas algo tan grave como unos abortos: no puede compararse el fin de un feto de cuarenta y cinco gramos, dice, con el trauma que, a lo sumo, le queda al niño tras ser sometido por un sacerdote matriculado en alguna de las filiales de Vaticano Inc. Los fetos deben nacer, ser bebés, infantes, niños, ir a colegios católicos. Y entregarse a la buena fe y los santos deseos de los tipos vestidos con sábana, tapete, cortina, mantel.




viernes, abril 24, 2009

otoños

las hojas amarillas
de los fresnos
en el aire

las voces de Cohen
----------de Zach
de la tarde a la noche

el hacer de un tal Holver Martínez Borelli
el decir de un tal Francisco Salmerón

y el rumor, la melodía, los pasos, los motores
el conjunto de todos
los ruidos de la ciudad
el conjunto de todos
los caminos que recorren mis sentidos

maullido de la gata que se fue
silencio de la gata que quedó

decir que la poesía
no sirve para nada

---------buscar

lo que se conoce
lo que no

aquel otoño
-----este

martes, marzo 24, 2009

extremo





mi madre

me enseñó a leer

y luego

unos cuarenta años más tarde

se tiró desde un balcón


en el medio

hubo de todo un poco

pero, en síntesis,

no todo fue difícil


¿qué quiere decir, exactamente, eso?



la poesía no sirve para nada




jueves, febrero 26, 2009

baldosas



Llego puntual. Últimamente pasa eso, llego puntual.


Desde hace unos pocos años tengo suerte para estacionar. En lugares donde casi no se puede transitar yo encuentro casi siempre un hueco para dejar el auto. Muchas veces, en la puerta misma del sitio al que voy.


Aprendí a mirar desde una o dos cuadras antes al tipo que tiene pinta de estar por subirse, a la mínima maniobra, a la luz roja de un freno, la puerta que se abre o se cierra.






En Agüero, en la cuadra de la Biblioteca Nacional, paran dos o tres pibes que piden plata a cambio de cuidar los autos. Aprovechan una fuente cercana para ofrecer, también, lavarlos. Por ocho pesos. Llueve, así que ese rubro está cancelado, hoy.


Contra la pared en la que se recuesta la fuente proyectan poemas. A la altura en la que está veo, por el espejo retrovisor, que se acerca uno de estos muchachos. Entre 16 y 24 años, perdí la perspectiva. Ropa deportiva azul francia. Que se queda hasta las nueve, señor.


Aprendí, también, la gestualidad para que el pedido no vire a exigencia o a pago anticipado. Hablo de monedas.

El edificio de la Biblioteca Nacional es una mole de hormigón y vidrio estrafalaria, de otro planeta. Entre el delirio y la maravilla. Ahora pienso que el edificio puede asociarse a la materia de los sueños –la figura es fácil, porque los sueños pueden relacionarse con cualquier cosa, casi-.


La tormenta es, todavía, menos de lo que prometieron los servicios meteorológicos. Llueve poco y no hay viento. Después de que termine lo que cuento, en el borde de allá, sale el sol otra vez y el tiempo es pegajoso.


Espero en la explanada de acceso; cada tanto me asomo a la rampa larga por la que se llega, para ver si viene la persona con la que voy a encontrarme. Las trepadoras, hojas como estrellas verdes, combaten, abrazan, el hormigón.






Sobre las baldosas grises hay cartas blancas escritas con letras negras; tienen forma de naipe gigante y textos escritos a máquina, tramos de la correspondencia entre Perón y Cooke, segunda mitad de los ’50. Carta, naipe, correspondencia. Jugada ahí. Se entiende. O se cree que se entiende. Como la poesía, la fuente, el cuidacoches. O Borges, que dirigió la Biblioteca hasta que Perón lo designó inspector de aves.


Pecinco, firmaba, a veces, Perón. Dicen, con Cooke, de resistencia a la dictadura, de estrategias, de guerrillas. Cada golpe debe ser minuciosamente planeado sin que nada quede supeditado a la improvisación. El hombre que atiende el kiosco mira televisión. Entre el edificio y Libertador, la avenida más cara del país, hay un gomero enorme, plátanos, jacarandás, palos borrachos en flor, dos araucarias.


Es menester después golpear por sorpresa y sin dejar rastros, aconseja el general. Dos gatos en la explanada: una atigrada, negra, blanca, gris; me acuclillo y le imito un maullido al otro. Se acerca para que lo acaricie. Es negro. Recuerdo que tengo la cámara de fotos en la mochila. Saco, desde aquí hasta el final, unas cincuenta.


Miro el reloj cuando pasaron veinticinco minutos desde la hora de la cita. Empiezo a dudar de haber señalado bien las coordenadas del encuentro: suele ocurrir. Cuando me separo del gato negro la atigrada se le acerca, irritada. Se tiran unos zarpazos. Luego se mantienen a distancia. Aparecen otros gatos, luego se van.


Es estúpido hacer este trabajo mediante la fuerza, cuando el mismo efecto se puede obtener mediante la habilidad. Un “gorila” queda (…) muerto mediante un tiro en la cabeza como aplastado “por casualidad” por un camión que se da a la fuga.


Pregunto en la entrada si se registró la persona a la que espero. No, pero me recomiendan averiguar eso mismo en otra entrada. Los bienes y (…) los asesinos deben (…) toda clase de destruc (…) te el incendio, la bom (…) directo y toda otra cla (…) trucción. En un rincón de la carta A 58 la gata atigrada se interpone con la lectura completa. En las dos entradas hay carteles con reclamos de los trabajadores de la Biblioteca. Salarios, asambleas, consignas. Hace poco se cayó un ascensor. Algunos empleados fuman bajo un alero.






Subo al auto una hora después de haber apagado el motor. El cuidacoches tampoco aparece. Cuando estoy por arrancar veo al hombre acostado en la vereda. Está descalzo, tiene ropa gastada, raída. No le veo la cara; su cabeza reposa sobre el brazo derecho, que está estirado. Le saco fotos. Varío los encuadres. Puedo hacer que ocupe casi toda la imagen, recortado contra el mármol del edificio. O que se extienda al final de una vereda de baldosas similares a las de la explanada. Que aparezca por encima del retrovisor, gotas de lluvia y autos avanzando por Agüero en el espejo. Que resulte indiferente para una familia que pasa por ahí. Que comparta imagen con una mujer bonita. O con el veinteañero de bermudas floreadas que baja su equipaje de un auto, de regreso de sus vacaciones. Más amplio: que sea una afrenta para el guardia de seguridad del edificio que lo mira desde atrás del vidrio del hall. Más amplio aún: el único hombre ante arquitecturas bien cotizadas, notoriamente menos atendido que las flores rojas de una rosa china en plena salud. O en el extremo izquierdo de una toma que incluye la publicidad municipal, letras negras sobre fondo amarillo: Haciendo Buenos Aires.


Noté en un momento que acostado como estaba, boca abajo, el hombre movía las caderas. Los empeines de los pies, sucios, cruzados uno sobre otro como los de cristo en el martirio, en breve roce vaivén contra las baldosas. Al principio dudo, pero los movimientos van haciéndose más frenéticos, la pelvis yendo y viniendo hacia el piso. La cabeza que se agita, el brazo derecho que sigue estirado, el puño que cada tanto se cierra con más fuerza.


El ruido de las cubiertas de los autos contra el asfalto mojado. El hombre sigue un rato. Y luego ya no se mueve.







sábado, febrero 07, 2009

el monstruo



--
Santiago me despierta: un monstruo se lo comió. Distingo su voz en cualquier circunstancia, incluso si son las cuatro y veinte de la mañana y tengo un sueño inconmensurable. Así que bajo la escalera y lo veo que me señala hacia el lugar en el que duerme. No puede ser, si estás acá, le digo. Tiene abrazado al león azul con el que duerme desde hace mucho. Era un monstruo, papá, bajaba por la chimenea. Pero si estás acá: ¿no te lo habrás comido vos a él? Se echa en su cama, me tiro al lado. El ojo rojo del chirimbolo para los mosquitos. Las sombras de las cosas que van afirmando su contorno en la noche. El rumor discontinuo del viento en las hojas de los árboles. El pájaro que no sincroniza con el amanecer y canta a esta hora. El sueño.

--
Al lado, en el baño, ocurre un zumbido pesado, como si una corriente eléctrica se activara para poner en movimiento algún cuerpo. Esa luz queda encendida en la noche, para que no se haga la oscuridad. No distingo nada, pero al rato sí: el mismo roce siniestro, más corto pero amplificado por un eco, y el impacto de algo que da contra una superficie sólida. Después, silencio. Algo anda ahí.

--
Me asomo: la sombra del monstruo abarca varios azulejos. Es un insecto gigante, brazos largos y finos respecto al cuerpo macizo, cabeza triangular. Atino, apenas, a cerrar la puerta y a buscar algo en la cocina para defenderme. Escucho otra vez el zumbido, más fuerte, y un objeto que cae –es el vaso que usamos para enjuagarnos las bocas tras las cepilladas de dientes-. Con el cuchillo más grande que encuentro ya en la mano descubro, por el calado de la cortina, que la sombra desapareció. Se me erizan los pelos de las piernas y de los brazos. Voy a la pieza de Santiago. El ojo rojo. Duerme.

--
Ahora en el baño no se oye nada. No distingo nada, tampoco, por la cortina ni por el ojo de la cerradura. Pero hay que entrar, me digo. Busco algo para envolverme el antebrazo izquierdo. Decido entrar rápido, patear la puerta y encarar con el cuchillo en la diestra. El monstruo vibra detrás de la cortina de la bañera, así que la arranco en un movimiento.

--
La chinche verde volvió a zumbar, esta vez, en el viaje entre las cercanías de un perro de plástico y una piedra que traje de la cordillera. La descubrí dentro de la bañera luego de un rato, después de mirar el techo y dentro de un mueble. Creo que a estas no hay que aplastarlas, porque largan feo olor. Cuando la capturé había hecho cima en los Andes; levantaba las patas delanteras, como si festejara algo, o como si quisiera que la abrazara.

--
Ya en mi cama recordé una imagen que le di al espejo: calzoncillos, poncho, cuchillo de cocina. Era un monstruo, papá.

martes, enero 27, 2009

el campo


--La abuela debajo del árbol que está en el fondo de la casa de mi tía Hortensia. En una bolsa tiene un tejido: las medias que le regala a toda la descendencia, hechas con lana cruda de oveja, que ella misma hila con una rueca. “Ni sé para quién son”, dice, “me las puso Urbana en la bolsa”. Tiene problemas de memoria: confunde fechas, lugares y personas, divaga, desconoce. Siempre vuelve a su pueblo. “Mira, parece que supiera que está echando los dientes”, me dice una y otra vez: mi hijo la está mirando y se mete los dedos de una mano en la boca.

--Figueras de Castropol, Asturias. A la abuela no le salía pronunciar bien la palabra “concentración”. “Campo de...”, alcanzaba a decir, y se trababa. Estuvo ahí unos dos o tres meses. Con el abuelo. Embarazada de mi tío Pepe, el quinto de los siete que tendría. Sería el año 39; Urbana ya había nacido. Cuenta mi abuela que pensó en llevársela con ella, porque se decía que en los campos a los bebés les daban bien de comer. Pero no: la dejó con un hermano suyo, el tío Julián. Y también se quedaron allí los tres que habían nacido antes: Hortensia, María, mi padre. Y las vacas. “Teníamos dos vacas”, dice mi abuela. “¿Y vivían en la misma casa?” “Lógico; las vacas vivían abajo y nosotros vivíamos arriba”.

--La abuela se llama Emilia y tiene 93 años. Nació en 1911, el 31 de julio. Está más bajita, más consumida, pero la vi mejor que otros días. El año pasado, cuando estaba internada en el hospital español, pensé que se moría. En realidad tuve miedo de eso: no estaba tan mal. Tenía esos problemas de memoria, de empaque: no quería comer y dependía de una sonda que se arrancaba cada vez que podía. Las vacas, de alguna forma, fueron la excusa que usaron para llevarlos presos. “Les había dado la fiebre, y el ternero ya muriera; mi marido bajó a ver cómo estaban y a sacar leche, porque a mí se me había retirado y Urbana tomaba de la vaca, y si moría de dónde iba a tomar”. Esa noche mi abuelo ordeñó a la vaca y prendió alguna luz; luego puso el recipiente con la leche en el hueco de una ventana, para mantenerla fresca. “Ahora creo que todos deben tener heladera, pero en ese entonces nadie la tenía”.

--Tal vez fue esa noche, tal vez fue otra: un falangista apareció flotando en el río Cúa, que pasa por delante de donde estaba la casa y parte en dos a Vega de Espinareda. Y algún vecino o vecina con mala leche denunció que mi abuelo les hacía señales a los rojos: encendía una luz por la noche. De eso los acusaron, al menos. Creo que mi padre contó, alguna vez, que al falangista lo había liquidado algún colega y que a alguien tenían que echarle la culpa. Cuenta mi abuela que estuvieron ocho días presos en el pueblo y que a mi abuelo le pegaron.

--¿Puedo imaginar cómo fue eso, cómo llega algún matón a la casa de mi abuelo, a quien no conocí, que por fotos es igual a mi padre hace algunos años? ¿Puedo imaginar los golpes furiosos y los gritos, y a mi tía Hortensia de cuatro o cinco años, y a mi padre con tres, llorando? ¿Puedo imaginar las palabras? ¿Le dirían “tú eres rojo”, o “Tú mataste a fulanito”? ¿Puedo imaginar el rostro de mi abuelo ante los matones? ¿Le habrían pegado ahí mismo, delante de sus hijos? ¿Cuáles habrán sido esas palabras? ¿Fue de noche o fue de día? ¿Volvió a ver a sus hijos antes de que se lo llevaran para Figueras de Castropol?

--Les daban, para los dos, un caldo en el que flotaban cuatro porotos. Mi abuelo, que trabajaba todo el día en los caminos que Franco quería para que España fuera católica y pura y fascista, le daba los porotos. “Y un rusquito así”, dice la abuela, y con el índice de una mano señala dos falanges de dos dedos de la otra. El tío Julián, dice, les prestó plata, y algo ellos tenían. Con eso compraban en una cantina; al cantinero le era bastante conveniente que la comida en el campo fuera tan escasa.

--“Y los piojos eran como esto”, dice, y con la uña del índice señala la mitad de la uña del otro. Los que unas se sacaban en el agua se les trepaban a otras. El hermano de mi abuela trató de que el cura de Vega intercediera por ellos: “Si usted sabe que no tienen que ver”, le dijo. Lo sacó carpiendo. Este hombre se llamaba Lucas y desde que soy chico aparece en las historias familiares haciendo hijaputeces. Cuando tomó la comunión, a mi tía Hortensia la apartó: a los gritos le dijo que su vestido no estaba en condiciones. El delirio de la vía directa con Dios suele derivar en mucho cura proclive a la humillación.

--Dos hermanos de Vega, médicos, también pro régimen, intercedieron por ellos. Volvieron. Marcados. El miedo.


--La abuela no recordaba mucho más aquella mañana de febrero de 2005. Yo, ya, tampoco. Era un día muy soleado. El verde oscuro y brillante de las hojas de un jazmín. Los anteojos de marco y cristales gruesos. Las manos huesudas y manchadas. Cierto temblor en el labio inferior. Las vacilaciones. Tomé buena parte de las notas un rato después de estar con ella. Luego me distraje con algo. O hubo que hacer otras cosas. Ya no recuerdo.


Le quedaba un año.


domingo, enero 18, 2009

los deseos






..Está en el aire y viene hacia mí. Oigo a mi hijo que, cerca, les inventa un diálogo a dos personajes. El panadero es mediano y, primero, recala en la agenda que tengo abierta sobre el escritorio. No va a las páginas, pasa de largo por las letras y los números verdes que indican que hoy es viernes nueve, que mañana es sábado diez, enero, 2009: el panadero va al borde de la agenda, hace un ida y vuelta por la funda azul en la que descubro, ahora, una proclama adhesiva que recibí en una manifestación en 2003 mientras estaba en Valencia, mientras Estados Unidos invadía Irak. Aturem la guerra, dice: la silueta de una bomba negra encerrada por un círculo rojo y una franja en diagonal que quiere prohibirla.
--Eso que anoté ya es después, hace un instante. Afuera el cielo está muy celeste. El panadero sale de la agenda y va a mi antebrazo, el izquierdo. Estoy leyendo un libro de Andrés Barba que se llama Manos pequeñas: hay, ahí, una gran sensibilidad para contar sentidos, sentires. En el comienzo de Manos pequeñas hay un accidente de auto y una niña de siete años, internada, que procesa lo definitivo y fatal: su padre murió en el accidente y su madre luego, en el hospital.
--Recuerdo lo de los deseos. Ahora me pregunto por el origen de esa fe, de ese juego, pero cuando vi al panadero en mi brazo vino de inmediato un apuro por abrazar esos deseos, por enunciarlos, antes de que siga viaje. Que mi hijo y mi mujer estén bien, tener trabajo, que los míos vivan y tengan buena vida. Son tres, nomás, los deseos que se piden. Tengo muchos más deseos, tres son pocos, pensé. Voy a seguir diciéndolos, mientras el panadero siga acá, conmigo. Pensé unos cuantos antes de que apareciera el que me llevó a escribir: encontrar tono de estar, decir.
--Eso es siempre una búsqueda. Cada tanto se encuentra.
--Lo habré escuchado en la infancia, en el pueblo de la costa en el que me crié. Pedí muchos deseos, casi seguro, en la adolescencia. En la costa había más panaderos que en la ciudad, y eran más grandes. Era común, entonces, que llegaran a las manos. En esa época todavía creía en dios, en los presagios de los panaderos y en bastante más, en algunos adultos y en la autoridad, en el amor inmaculado –qué sería eso- y en ganar, en la inmortalidad y en la vida eterna.
--Afuera el cielo está muy celeste y oigo perros que ladran a lo lejos, camiones que pasan por la avenida, una chicharra, el ruido del cuchillo contra una cebolla que mi mujer prepara, en la cocina. El panadero sigue conmigo: algunos de sus hilos blancos se enredaron con los pelos de mi antebrazo. Se irá con el viento. Seguiré leyendo el libro. Oiré noticias. Comeré. Tendré deseos.
--Y así. Algo sigue, algo termina, algo empieza. Y así.

miércoles, diciembre 31, 2008

parque de los niños




Una tormenta al oeste
una pared de hormigón

pájaros y hormigas
amas de casa
homicidas

un hombre saca fotos
enamorado, al parecer,
de su moto

corredores, pescadores
loros de Fontanarrosa

caballeros de negocios
sudan estrés


En la tierra
en el cielo
en los troncos de los árboles
en sus hojas
letras

y en el soplar del viento
y en el silbar del viento
y en el callar del viento

ahí sí
entonces sí
una música en el silencio

lunes, diciembre 08, 2008

incertidumbres (por ahora)



mucha atención

estoy pensando

y de un momento

a otro

vaparecer

El Huevo De Oro


si luego me hago la práctica

porai lo vendo de a docena


si pongo uno solo, nomás

me lo como frito

(tengo la moneda para el pan, y ajos)


por si algo falla hay

el hambre

el robo

mendigar

la desesperación en sus variantes vértigo y abulia

los tontos o sabios o insulsos caminos del azar

las mil y una noches

del entretenimiento

los recuerdos circulares y/o espiralables

y por supuesto

la soledad


en resumen, entonces

clara y huesos

yema y cenizas

la cáscara, la piel

todo artístico ahí

en las páginas alucinantes del tiempo



y ah

capaz que también

en La Historia Universal Del Arte Humano


jueves, noviembre 27, 2008

Holver Martínez Borelli, últimos tres, por ahora



Todavía preguntamos


Estamos hechos de todas las miradas
de todos los gestos que nos dieron los otros
hasta de las palabras dichas desde afuera
no nos dejaron ser lo que quisimos
sino esta ausencia
este destierro que nos cubre.

Todavía preguntamos
si es el amor
si viene
si ha pasado.




El amor

Nadie como él
confunde los caminos
vicia la soledad
tuerce la letra
de los nombres que escribe.

Quién
como él
después de haber criado un buho
se vuelve noche.



A muchos les crecen alas

Cuando la miseria más grande es el amor
la gente huye de las casas
con la cabeza llena de pájaros.

Así
comienza simplemente a percibir
la existencia común del aire
la generalidad del sol
o de las calles
la particular hostilidad de esta tierra.

Sucede
que a muchos les crecen alas
y poco a poco comienzan a volar.
primero es un envión
después un salto torpe
contra la ley de gravedad
y luego el vuelo
como la mano suspendida del adiós
en su tarjeta azul.

Hoy
sin ir más lejos
han invadido el centro de la ciudad
y las palomas de la plaza
pueden suponer que el aire
exuda también sus propias manchas
de humedad.

Casi incorpóreos
casi la respiración de la luz
ellos de su flacura extraen la locura
de volar
y planear sobre todo
incluso en nuestras vidas
mientras nosotros
groseramente
nos hemos puesto de cabeza
a tomarle el peso a nuestras cosas.


“La madrugada del 24 de marzo de 1976 envió una vez más a miles de argentinos al exilio (o a la cárcel, la tortura y la muerte a los menos afortunados). Un día antes yo había viajado con Holver Martínez Borelli a Buenos Aires, y este viaje ocasional fue para él, dicho de un modo general pero muy aproximado, la última gauchada que le hizo el destino, o al menos la más evidente, porque aquella madrugada un pelotón militar lo fue a buscar a su casa, en Salta. Dos años después murió en Bruselas sin haber vuelto nunca”.



Santiago Sylvester, poeta y amigo de HMB, en el prólogo del Los lugares comunes. Sylvester me dio su libro, recuerdo, recuerdo.

domingo, noviembre 16, 2008

las cosas

Hemos tomado un asiento de primera fila
para verlas
mientras la música sube
y todavía silbamos a la escena
porque usurparon nuestra imagen
ellas
que son la pasión de nuestras manos
los exvotos del alma.

Y simplemente
son cosas puestas alrededor
las cosas que ocupan un lugar en el espacio
simulando máscaras
antifaces
cantidades mezcladas con nuestra sombra
con la oscuridad que nos oculta
de la mirada de unos
sobre otros.

Y en el lenguaje de las significaciones
todas son iguales
lo mismo mercadería que flores
consignadas en una carta de porte.

Y en esto
se reconocerá que fuimos hombres
en que vinimos a servirlas.


(HMB, de Los lugares comunes)

martes, noviembre 11, 2008

el impotente

No ha tomado la luz
no ha comido el amor
no ha soñado
ni retorna de sí.

Tumbado sobre el aire
mira pasar los grandes pájaros
que le enloquecen la memoria.




(HMB, de Los lugares comunes)

martes, noviembre 04, 2008

el solo

En tus radiografías
escondes el gran secreto de la vida.
En los textos cifrados de tus análisis
el árbol del bien y del mal.
En la foto de tu cara
la individualidad orgullosa
de no ser los demás.
En la palidez debajo de las uñas
el incontenible deseo
de no tocar la tierra.

Ser
y permanecer
en tu propio círculo
moviéndote en la misma ola
puesto en tu álbum
solo.


(HMB, De Los lugares comunes)

lunes, noviembre 03, 2008

Instrucciones a bordo para un poeta



Hay un chaleco salvavidas

debajo de su asiento

y más allá

sobre el costado izquierdo

la puerta de emergencia.


Cuando por ella escape el corazón

salga la muerte

toda la metafísica

quemaremos la nave.


Que nadie intente abandonar la tierra.



(Holver Martínez Borelli, poeta salteño, 1930-exilio-1978. De Los lugares comunes, ediciones Cayco, Venezuela, 1984)


viernes, octubre 10, 2008

derrota de la perfección

número


soñé que el pájaro

pequeño

gris


se estrellaba contra el vidrio


lo recordé mientras volvía del mercado

con la primavera ya

acá

en mis manos

bolsas de plástico con frutas

pilas para grabadores

impuestos sin pagar

el presagio de una historia

que transcurre en estos días

acá

en estos días,

ahora


flaco, ágil, joven

viejo, lento, sentado en el sillón

así era el pájaro


luminoso, azul

gris, desgarrador

así era el día


los números, pájaro,

te dominan el mundo

y el vidrio ahí, límpido

implacable


cuánto vuelo, pájaro, número, padre

y yo con bolsas de plástico

en las manos


así era el que sueña

letras, nada, grabaciones

anotar plásticos y pájaros

para decir amor

para decir muerte


para decir nada


lunes, septiembre 29, 2008

muñecos


Uoooooooh


Esa es la expresión favorita de unos marcianitos verdes con tres ojos que esperan, dentro de una caja vidriada, lo que decida La garra. Es una de esas máquinas que suele haber en los parques de diversiones o en las casas de videojuegos: se pone la ficha y se acciona con una palanca una especie de guinche, La garra, con el que hay que pescar alguno de los muñecos que se amontonan dentro. En la que aparece en Toy Story hay unos alienígenas para quienes lo que haga La garra es sagrado, así que ante cualquier decisión exclaman, a coro:

Uooooooooh. Eres el elegido. Te vas a un lugar mejor.


Pero también pueden exclamar:


Uooooooh. La garra ha decidido no escoger a nadie.


O esto otro:


Uooooooooh. El Club de París aceptó la oferta. El gesto de la Argentina es muy significativo.


El servilismo con el que los medios operadores del neoliberalismo hablan de lo que pasa anda bastante cerca de estos bichitos que inventaron en Pixar. Tienen, por el aparataje financiero del Primer Mundo, una relación creyente-divinidad, muñequito-garra.

Uooooooh: muy significativo.


No se trata, tampoco, del otro extremo, somo lo má mejó del mundo y esas huevadas. Pero ya está bueno esto de subdesarrollado-corrupto, de un lado, y blanquito-primermundo-inteligente-honesto-hombrevolucionado, del otro. “Nosotros somos muy corruptos para manejar empresas fundamentales –decía el finado Neustadt, casa con canillas de oro en Martínez y etc-. Privaticemos, que los europeos y los norteamericanos nos van a dar buenos servicios”. Hace unos días Cavallo salió a decir que lo suyo fue fantástico: convertibilidad, competitividad, corralito, todo muy positivo. Los franceses de Aguas, los españoles de Aerolíneas e YPF, el menemismo a tope, la flota argentina en el Golfo, las fabulosas AFJP con viejos felices que suben a podios.

Uooooooh


Casi al final de Toy Story 2 los marcianitos, que son unos personajes muy secundarios en la saga, llegan hasta un aeropuerto y desembocan, enseguida, en el sitio en el que las cintas transportadoras distribuyen equipajes hacia todo el mundo; es un espacio que pinta inabarcable y se parece al del universo de puertas a habitaciones de niños en Monsters, otra película de Pixar: el mundo de estos monstruos funciona a fuerza de la energía obtenida de los gritos de nenes y nenas. De vuelta a Toy Story 2: cuando los muñequitos desembocan ante las cintas, dicen:

¡Ahhhhh! El portal místico


Wall Street, Morgan Stanley, Goldman Sachs, Lehman Brothers, FMI, AIG, Washington Mutual, entre algunas bandas más, el núcleo del portal. Como revientan, o parece que revientan –lo divino puede fallar-, hay que hacer unos “rescates” que, dicen, traerán secuelas. ¡Ahhhhh! El portal místico, se sigue informando. ¡Que digan que son los malditos chantas responsables del desastre del mundo, por lo menos!


La reverencia hacia la maquinaria es tal que, aún con los descuajeringues de estos días, siguen sonando los voceros. “Ah, calculamos mal”, mienten. “Mmm, sí, se van a joder”, piensan. “Ahora tienen que hacer esto”, apuntan. Hablan de estos asuntos, y de lo que habría que hacer en la Argentina, Melconián, López Murphy, Longobardi, Bonelli, Grondona, Cavallo resucitado.

Uoooooh


Los mismos exactos tipos que en los ’90. Con varios de ellos también se puede ir más atrás, a las dictaduras: ahí está Kissinger dando consejos y ofreciendo soluciones. “Los países débiles que tienen petróleo –escribió hace un par de domingos- están poniendo en jaque a los países fuertes. Debemos frenarlos”.


La figura llega hasta acá, porque a diferencia de las criaturas de Pixar estos voceros actúan de marcianitos pero saben que es un guión. Y saben cuál es su papel, su función rentable en este mundo: producir muñecos verdes, tres ojos desorbitados, que al menor movimiento de La garra digan


Uooooooh

miércoles, septiembre 17, 2008

un accidente

La pick up más revolucionaria de su categoría. Las mayores dimensiones en el exterior y el interior colocan a la Hilux un paso delante de sus competidores.


Los vehículos 4 x 4 son un símbolo. Respecto al anterior, el modelo nuevo de la Hilux tiene 23,5 centrímetros más de largo, 7 más de ancho, 4,5 más de alto. Más capacidad de carga, más confort interior en la cabina, más estabilidad a altas velocidades. Un nuevo estándar mundial en dimensiones.


En la madrugada del domingo cinco muchachos de 16 y 17 años, alumnos del Cardenal Newman, volvían de una fiesta del club del Colegio, en Benavídez. Silvestre Gosio, Francisco Oxenford, Bautista Pereyra Iraola, Ignacio Gaing y Lucas Pereyra Iraola. Salvo Francisco, rugbiers, también, de ahí. Parece que Lucas, el que más barata la sacó, dijo que iban a bailar. Eran cerca de las cinco.


Jompi dijo: “Todo esto es muy triste. Mis saludos a la familia y a la gente del Newman. Es difícil señalar culpables y más sin saber qué pasó y cómo pasó. Lo que sí estoy seguro es que no aprendemos la lección. Hoy muchos podrán señalar al que le dio el auto o al que lo dejó manejar habiendo tomado, si es que eso pasó. Pero todos hemos hecho algo así; siempre actuamos como que es algo que le pasa a los otros y que nunca nos va a pasar; el problema es que cuando nos pasa a nosotros muchas veces no hay solución, como en este caso. Yo me preocupo porque los chicos toman, pero voy a los terceros tiempos, tomo, vuelvo manejando y pongo plata para que haya alcohol, muchas veces al alcance de los chicos o de no tan chicos pero que tienen que irse en auto a sus casas o a seguir tomando a otro lado”.


Maniobrabilidad superior. La idea fue determinar el tamaño ideal de carrocería que los clientes de distintas partes del mundo esperaban de la Hilux. El resultado fue un vehículo de mayores dimensiones pero sin perder la maniobrabilidad necesaria para el uso cotidiano de una pick up mediana.


Este modelo parece un camioncito. Mide 5,25 de largo por 1,83 de ancho y 1,81 de alto. Un ambiente. Pesa casi tres toneladas. Nueva, cuesta 132.200 pesos, IVA incluido. Es el precio sugerido al público. No incluye gastos de flete ni patentamiento.


No se sabe todavía por qué el conductor, Silvestre, perdió el control a la altura de la avenida Otto Krause, Panamericana, Pablo Nogués, ya ruta 9. Un tío dijo, al día siguiente, que Silvestre manejaba bien, aunque en situaciones límites no tenía la madurez de un adulto. El vehículo chocó contra el guardarrail del puente que cruza esa avenida y se partió en dos: la parte trasera quedó sobre la autopista y la delantera cayó a pique.


Richard dijo: “A esta altura ya no se puede hablar de fatalidad. Nosotros los padres estamos fallando en la prevención y en la enseñanza. El auto a los 17 años porque ¡¿cómo no le vamos a dar el auto?! El alcohol descontrolado y la vida nocturna sin límites: se nos están muriendo nuestros chicos. Ponerles límites no es quitarles la libertad. ¡Reaccionemos! Acompaño en su tremendo dolor a las familias de los chicos y a los amigos de Newman.”


Apariencia exterior inigualable. La apariencia agresiva y deportiva del vehículo se encuentra afianzada por la incorporación de overfenders y extensores de guardabarros que junto con los estribos laterales le confieren al vehículo detalles que incrementan su apariencia off road a la vez que proporcionan un acceso fácil y seguro.


Más grandes, más fuertes, más rápidos, más ricos, más poderosos: el hombre quiere estas superaciones.


Al lado de Silvestre venía Lucas; los otros venían atrás. Cuando llegaron los bomberos encontraron los cadáveres de Bautista, Francisco y Silvestre, uno sobre el puente y los otros dos abajo. Ignacio quedó atrapado arriba, entre los fierros. Lo operaron esa misma noche, y también la siguiente, en el Sanatorio de los Arcos, Palermo. Está grave. El martes por la noche se pedían, con urgencia, 200 dadores de sangre que no tenían la obligación de ir ayunados y a los que se les recomendó ingerir algo de azúcar antes de la extracción. “El muchacho que sobrevivió no caía, no sabía qué le había pasado –dijo el primer bombero que llegó al rescate-. Lamentablemente estaba mirando la escena, porque tenía a los otros dos chicos fallecidos, frente a él”.


Diego dijo: “Muchachos, traten de hablar con un poco de conocimiento de causa. Se habla de que uno de los chicos le afanó el auto a los padres (que le tenían prohibido manejar), que están de viaje. Hasta ahora, en todos los cuentos que escuché de fuentes serias, nadie habla de alcohol; sí que venían muy rápido. Una cagada de pendejos que salió muy mal, muy mal (pero que todos tenemos alguna). Mis condolencias a todos los compañeros, familia y colegio.”


Estilo. Con un revolucionario diseño exterior se ha logrado una apariencia poderosa y robusta, con terminaciones al nivel de un vehículo de pasajeros. La Hilux transmite estilo y sofisticación al mismo tiempo que mantiene intactas todas las virtudes que la convirtieron en una de las primeras y mejores pick ups del mundo.


A una entrega de premios Martín Fierro, o algo así, Chiche Gelblung llegó manejando una Hilux. Lo vi por televisión. No recuerdo con precisión, tampoco, qué canal era.


Junto a los bomberos voluntarios de Malvinas Argentinas, Garín y General Pacheco llegaron al lugar, también, personal de Autopistas del Sol y Policía Vial. “Se procura establecer por qué el vehículo colisionó contra el guardarrail del puente –dijo un jefe policial-. Aparentemente no hubo otro vehículo involucrado, aunque es materia de estudio”. “Mirá para adelante”, le dijo Lucas a Silvestre, en un momento. Iban muy rápido, dijo. En un instante, dijo, la silueta de la cola de otro auto se creció en el mismo carril. Dijo: estando ya muy cerca, Tete, que así le decían a Silvestre, volanteó. Ya no pudo, dijo, retomar el control. El vehículo que los rozó, dijo, era un taxi. “Lo más probable es que las concausas del accidente hayan sido la excesiva velocidad y una mala maniobra”, consideró un investigador.


Rabeni dijo: “No hablen al pedo. Si no saben qué pasó, cállense la boca y no den sermones enseñándole al resto la verdad de la vida”.


El núcleo de la atractiva vista delantera se encuentra en los faros halógenos multirreflectores. Su diseño aerodinámico no solo realza su originalidad para un vehículo de este tipo, sino que también brinda una excelente luminosidad y brillo, dando un gran sentido de seguridad cuando se maneja de noche o en ambientes de poca visibilidad. El imponente paragolpes delantero realza el amplio diseño de la carrocería e integra ópticas, luces antiniebla y parrilla para un estilo sin precedentes en una pick up.


¿Brotan, luego, dentro de los cuerpos, estos adjetivos? ¿Brillan como rayos entre las neuronas, mueven los músculos? ¿Tallan, también, los gestos, los rostros, los sueños?


Por luto, el colegio Cardenal Newman permaneció cerrado el lunes. La caravana funeraria partió desde la casa de Silvestre. El entierro fue en el Parque Memorial, un cementerio privado de Pilar. El entrenador de juveniles de Newman dijo que los pibes eran divinos. Que Silvestre jugaba de centro o de wing y que era jodón, divertidísimo. Que Bautista era un apertura talentoso, un tipo bárbaro.


Hugo dijo: “Si los jóvenes no tomaran en los terceros tiempos tomarían en un bar, en un kiosco, plaza o casa de alguno. No seamos hipócritas. El ejemplo y el orden están en la casa de cada uno y en no hacerse los boludos. Echarle la culpa al rugby o a los terceros tiempos es una ingenuidad. El alcohol y la droga cada vez más están metidas en la sociedad y es culpa del escaso ejemplo, del poco diálogo con los hijos y de las extremas libertades permitidas por los padres hoy.”


Nuevo panel de instrumentos completamente renovado. El diseño, de muy buen gusto y calidad, conjuga un estilo moderno y una fácil y correcta visualización de todas las informaciones.


Diego dijo: “Mis condolencias a las familias de los chicos. Por favor no opinen más. El dolor es muy grande como para reflexionar a la ligera. Las palabras ya no sirven, el daño es irreparable”.


El conjunto de instrumentos con relojes analógicos asegura una interpretación rápida y sin errores, tanto de día como de noche.


Luces de advertencia informan al conductor sobre las diversas funciones del vehículo de forma clara y objetiva.


(Fuentes: Página oficial Hilux, comentarios de usuarios en el sitio de internet Periodismo-rugby, agencias, diarios, algún testimonio obtenido por el autor)

domingo, septiembre 14, 2008

el viaje

ir, volver

____entre el nervio y el bronce
____entre la hoja y la carne

____de niño a viejo
____de ojo a mar
____de orilla a cielo

____a vientos, músicas, silencios

amor, pan
y tiempo

____________________ir


__________volver
_
_

domingo, septiembre 07, 2008

los perros


--Cuando vos decís, por ejemplo, perro, ¿decís todos los perros que hubo en casa? ¿Decís uno, el Negro, el Dax? ¿Decís el boxer ese, el que parecía un boxer, el que ni le recordás el nombre, que una vez nos siguió hasta Las Toninas, por la playa, una noche, y entonces hubo que volver? ¿Decís la cachorrita que pisó el 128, la que le desataba los cordones de los zapatos al viejo, mientras comíamos? ¿Decís, nomás, viejos perros muertos? ¿Decís que así, nombrándolos, metiéndolos en un poema los revivís un cacho? ¿Decís que no es por ellos, que es por vos? ¿Decís que eso los trae dónde? ¿Que eso los pone a correr, a jadear, a dar la pata, a rascarse las pulgas? ¿Decís que el Chiquito necesita, quisiera, le gustaría, un recuerdo de su breve viaje a los gases de la perrera, una mañanita temprana y fría, la calle de tierra, vos y tu hermano guardapolvos blancos, los tipos de uniforme, el lazo en el cuello del bicho y el revoleo, decís que era como una caña de pescar perros, un tipo levantando en la camioneta lo que recuerdo como la tapa de una olla, la nube de veneno en la mañana, el Chiquito en parábola por el aire y pum, adentro, y clac, olla cerrada, humo concentrado en el infierno?


--¡Ey, señor: ese es mi perro!


--¡Eh, saque al Chiquito ya mismo de ahí!


--Breve intermedio para colar una pregunta, como dicen los analistas finos, “inquietante”: ¿era Chiquito o era Chiquito dos? Ambos duraron poco y eran parecidos: bajos, blanquinegros, escuálidos, pelicortos. Al viejo le parecían despreciables y sí, si estaban en las antípodas de Muralla, el mastín de su pueblo y su infancia, un pastor guardián que mantenía a raya a los lobos. Decía, él, eso. Y yo no sé cuál Chiquito era el que zafó esa vez. Porque zafó: el tipo destapó la olla –humo otra vez-, lo cachó del pellejo del cogote, lo apoyó en el piso y el Chiquito se vino tambaleante. Fumado.


--¿O decís el Cacique, el ovejero cargado de garrapatas patovicas?

--¿O la Diana, decís esa perra negra a la que viste pariendo, enfrente, otro invierno, la que mordió a un fisgón que tuvo el tupé, el tupé, señor, de meterse en su intimidad -¡vamos con la finura!-, la intimidá, señor, entre los yuyos del baldío, para espiar a sus cachorros prendidos del lado de acá? ¿Decís la Diana, que antes fue la Lupi, así llamada en honor a un pariente persona no grata, y que luego supo ganarse a fuerza de inteligencia y compañerismo el ascenso, decíamos, de la Lupi a la Diana?


--¿Y desde cuándo usás la palabra tupé?

--Desde el párrafo anterior.

--Ajá.

--Pero ya dejé de usarla.

--Eso es un avance.


Entonces, poeta, decime: ¿qué decís cuando decís perro?

Era un gran perro el Negro Dax.

Sí.

Es mejor parar acá.

Sí, poeta. Poeta: guau.

Guau.


lunes, junio 16, 2008

ahora


y tu cabeza está llena de ratas

te compraste las acciones

de esta farsa

y el tiempo no para


yo veo al futuro repetir el pasado

veo un museo de grandes

novedades

y el tiempo no para


no para


...........................No



Bersuit Vergarabat, "El tiempo no para", en los discos
Y punto (1991) y De la cabeza (2002).

lunes, abril 21, 2008

la libertad

lunes, marzo 24, 2008

ecosistema



foto: a. berlanga

la pureza del cielo



foto: a. berlanga

sábado, febrero 09, 2008

las distancias



foto: a. berlanga

viernes, febrero 01, 2008

central de inteligencia



foto: a. berlanga

martes, enero 08, 2008

las primeras gotas



ahora se va a empezar a escuchar más fuerte la voz de la lluvia


Santiago el gigante, 28 de diciembre, 2007

martes, diciembre 25, 2007

destinos



foto: a. berlanga

lunes, noviembre 26, 2007

noviembre Lezama / hemisferio derecho



foto: a. berlanga

noviembre Lezama / hemisferio izquierdo

lunes, noviembre 19, 2007

aparaguayización


re volotea

la avispa

entre cortina y ventana


zumba


tengo a mano

la guerra del paraguay


el signo ahí, en el vidrio

hace ya dos días.

aparaguayizado

viernes, noviembre 09, 2007

rayo


No preguntes qué es el lenguaje: conoce al que habla.



de Upanishads, Iparraguirre, Castillo, noviembre y los tiempos

sábado, septiembre 15, 2007

dos destacados miembros de la literatura argentina amplian con sus versos las posibilidades del taller y del puchero


La señora de Pérez y sus hijas

comunican al público y al clero

que han abierto un taller de chupar pijas

en la calle de Santiago del Estero.


(Verano de 1952. Citado en Borges, de Adolfo Bioy Casares, Ed. Destino)



El boticario don Luis Molla

se lavaba la pija en una olla.

Más su esposa, ignorante por entero,

con el agua de la olla hizo el puchero.


(Verano de 1949. De Divertimento, de Julio Cortázar, Ed. Sudamericana)

miércoles, septiembre 12, 2007

los signos y la lluvia


--Hay

un eclipse tras las nubes

y una avispa en la ventana


--Llueve.


el gorrión

que se estrella

en el viaje

un fin de año


la paloma

que camina

y se va, se va, se va

de la tierra

una noche de fin de verano


el colibrí

que cruza

la terraza

que cruza

un otoño sin fin


--Llueve.


en la ventana, una avispa

busca

su signo


y es de fábula, hoy,

que no lo encuentre

que vuele

que vaya

y que


--Llueve.

sábado, agosto 04, 2007

arquitecto


Ya no hay casa.


ya hay que pensar fragmentos

..................................papiros

..................................ruinas


si persisten cenizas, polvaredas,

si no hay puertas

si está el sol ahí afuera


ya hay que pensar en construir

olvido


A la luna, que está llena,

se le puso un pedacito,

dice,

el niño.


Olvido.

miércoles, julio 25, 2007

invierno


Tápate la boca


camino por Perú,

hace frío, y se

siente sobre todo

en la garganta


Tápate la boca


dice, mi madre,

desde el fondo de los tiempos

desde el epicentro mismo

de la zona imprevisible de las nieblas



ya en Diagonal, o por la Plaza

de Mayo, en sincronía,

su amor, sus miedos, sus cuidados,

el encanto de oír su voz

nuestro dolor infinito


Tápate la boca


Un carajo, mamá.

Ya te escuché.

Dejame en paz.


Te extraño

sábado, julio 07, 2007

variantes de la calma y todo lo contrario

jueves, julio 05, 2007

construcción del reloj

jueves, junio 21, 2007

Tiempos del semáforo

Manejo un auto por una avenida. Voy rápido. No recuerdo por qué estoy apurado. La avenida está cargada de vehículos. Muchos colectivos, con sus vaivenes de banda a banda para juntar o largar pasajeros, para pasar de lo más rápido posible a la detención. Muchos colectivos que, sin perder esas movidas frene-acelere izquierda-derecha, ahora se irguen y se acilindran y giran además sobre sí mismos, a gran velocidad. Pienso en esos tubos metálicos para condimentar, saleros y pimenteros, pero gigantes. En las bocacalles hay unos inconscientes que buscan detener a los automovilistas particulares para venderles alguna cosa. Tengo que acelerar un poco más, porque voy a perder el ritmo de la onda verde, aunque sigo sin saber por qué estoy apurado. Paso un par de semáforos en amarillo, en rojo. Puede ser peligroso, siento. En la esquina siguiente no llego a frenar ante la vieja que no sé cómo aparece, ya, en medio del paso peatonal. Chillan las gomas contra el asfalto, crujen los huesos, desde arriba se ve la mancha roja y el estropicio que asoma de abajo del auto.

Pero al instante siguiente , se sabe, que no fui yo. Gordo, piel tostada, pelo negro, nariz gruesa, camisa celeste: así es el tipo que dejó frita a la vieja. Se lamenta y manipula unos papelitos. Me acerco para buscar atenuarle la culpa, le digo que la vieja se le apareció así, en medio de la calle, desde atrás de un pimentero. Me mira un instante, sin dejar de desplegar y replegar hojitas sueltas, vuelve los ojos a su revisión, y masculla: “Digas lo que digas, el quilombo se me viene a mí, no a vos”. Hay, había, alrededor, otras personas, atraídas por el accidente. Los bollos, la sangre y la tragedia llaman la atención, ya saben. La expectativa en una carrera de autos es saber quién ganará, pero también si habrá algún estrolado.

Luego, en la edición impresa del diario de hoy, veo el manual del conductor cristiano. Los pecados al manejar. Se recomienda rezar antes de encender el auto, o mientras calienta el motor. Si hay un accidente, dice, debe asistirse al prójimo.

Yo ya había leído la noticia ayer a la mañana, en esas ediciones digitales renovables que ahora dan los diarios. La noticia de la jornada, sin embargo, sin duda, fue la que me dio el médico: me mandó a hacer unos análisis, me recomendó que tomara dos litros de agua por día y me prohibió por una semana mate, café, fritos, picantes y condimentos. Soy adicto al mate: sin mate, siento, mi vida sería terrible. Lo otro no me importa tanto.

Anoche, cuando volvía a casa y mientras esperaba que abriera el semáforo de Cabildo y Juramento, vi cómo unos autos esquivaban a una vieja que cruzaba sola, encorvada. No supe a favor de quién estaban las luces, si de la vieja, si de los autos. Recién ahora descubro algo que sí sabía: el de Cabildo y Juramento es, desde hace añares, un semáforo de tres tiempos.

jueves, abril 12, 2007

digan whisky

Las cosas

así, las cosas,

son como son

hasta que cambian

y así, las cosas

son otra vez como son

verdad, mentira

futuro, pasado

como son.

domingo, marzo 11, 2007

cifra en la noche

Noche desierta

calle empedrada de Buenos Aires

alumbrado público

ámbar

viento

el gato,

negro,

ágil, veloz, muy veloz,

en el viento y el ámbar

no sabe, todavía,


que la pantera,

negra,

también negra,

prófuga del zoológico

denunciada por comer de la basura

y por liquidar un par de perros

salchichas


lo alcanza mientras trepa una pared

y le tritura,

crac,

de un par de mordisquetes,

crac,

lo que se dice las patas de atrás.


Yo lo veo, lo oigo, lo escribo

crac

bajo un viento y el ámbar

............crac

calle, noche,

desierta.


Ahora el gato ya sabe.


Habrá noticias de ella;

de él,

se ignora,

la cifra de sus vidas.

jueves, febrero 15, 2007

susurro

Claro que puedo matarte


pero a ese animal lo he puesto

salvaje en un rincón

latiendo desde el fondo de los tiempos

listo para saltar pero golpeado

apalabrado

burlado por la civilización

absurdo

único

Vivo.




Claro que quiero matarte


y no va a importarme nada porque así

podré aflojar por fin manos y mandíbula

inferior

y seré un hombre que cumple los mandatos

latiendo desde el fondo de los tiempos

ni mansedumbre ni domesticación

furia

justicia

Muerte.




Claro que voy a matarte


acá, ahora

tensas, todavía, manos y mandíbula

inferior

latiendo desde el fondo de los tiempos.


Escribo: estás muerto.



En gestación

eterno

el susurro

miércoles, enero 03, 2007

perro

Duerme el perro al costado de la ruta.

¿Duerme quieto, quieto, al sol y los caranchos?

¿Buscaba qué camino el perro si ahora duerme?


Sueños de miel

tierra

acero

zumban máquinas y abejas


Al costado de la ruta

flores rosas en sus cardos

alambre, poste

perro


Duerme.

Despierta.

¿Qué se ha muerto?

lunes, diciembre 11, 2006

sentido

te acaricio

y entonces

mis manos se curan


No sé cuándo lo supe

No sé cuándo empecé

Ni siquiera sé

cuándo

voy a descubrirlo


el dolor así, en el tiempo

aire

cuerpo


Cuándo.


te acaricio

y entonces

mis manos se curan

Pinochet

Asesino. Rastrero. Ladrón incansable y prolijo, pero no tanto. Hipócrita. Berreta. Angurriento. Sin ninguna elegancia. Sin ningún sentido de la belleza. Acomodaticio. Militar de la CIA. Chupacirios. Lamebotas, botas lamidas. Bestia. Enterrador tenebroso de cadáveres hasta hoy no encontrados. Mal bicho.

Eso fue en vida. En esencia, un concentrado de basura y muerte.

domingo, octubre 22, 2006

volver

y de pronto ves cómo
crece, arde, crece
miseria

si te duele y hay dolor
si te agarran del cogote
o de la mano

Y te prometen salvación eterna.
O cuotas en algún purgatorio.
O al menos
idiotas
imágenes
de respetabilidad
consensuada

vos, yo, entonces
convencida o torturado
torturada o convencido

te vas

me voy

nos vamos yendo

domingo, septiembre 17, 2006

carcajadas despatarrantes

Y ahora
además
ya soy

un poeta bloqueado

lunes, junio 05, 2006

risas

Y ahora ya soy poeta.

miércoles, mayo 24, 2006

dominó

Él, cuánto.
Ella, cuánto.
un tiempo de suma
un tiempo de resta

Las comparaciones son odiosas:
estrategias

ruido
silencio
ruido
silencio
suido
rilencio

¿Los números no dominaban al mundo?

lunes, abril 17, 2006

partidas

de una u otra forma
siempre
todos
nos estamos yendo

adónde

domingo, abril 02, 2006

a veces

la luna
blanca
brillante
influyente
no es más que una piedra.

martes, marzo 21, 2006

apenas

Mares, ganancias, panes, crisis,
vacío
ausencia preanunciada de pronto feroz,
suicida
yéndose,
oscura, triste,
en pedazos hacia atrás en unos tiempos

Cuando reunirnos alivia apenas las secuelas de tu golpe.

lunes, marzo 20, 2006

el rumbo



Los troncos de las parras
como las cruces
del cementerio

y los olivos
y los maizales
y los almendros

todas las cruces
del cementerio
del mundo

bajo el sol
de este tren
rumbo a las cruces
del cementerio.

(Hacia Valencia, junto a mi padre, 22 de marzo de 2005)